Crecimiento económico mejora el empleo y consumo


“La macroeconomía no llega a la micro”. Esta frase se repite cada vez que se habla de crecimiento económico. Sin embargo, los principales indicadores muestran un escenario diferente: la estabilidad macroeconómica se traduce en más empleo formal, menor pobreza, mayor acceso al crédito para la vivienda, combustibles más estables y mayor consumo.
Los grandes números de la economía no significan demasiado por sí solos. El Producto Interno Bruto (PIB), la inflación o el grado de inversión parecen conceptos lejanos para la mayoría de las familias, pero son estos indicadores los que muestran cuánto cuesta llenar el tanque del vehículo, conseguir trabajo, acceder a un préstamo o mantener el poder adquisitivo del salario.
Durante el primer trimestre de 2026 se generaron 117.234 nuevos puestos de trabajo respecto al mismo periodo del año anterior y la tasa de desempleo cayó hasta 5,3 %, el nivel más bajo registrado para un primer trimestre. Este dato adquiere mayor importancia porque la calidad del empleo también mejoró. De las 88.590 nuevas ocupaciones no agrícolas creadas, unas 67.465 corresponden a empleos formales. Es decir, siete de cada diez nuevos puestos cuentan con acceso a los derechos laborales.
Durante la actual administración se crearon 242.000 nuevos empleos, mientras la formalidad laboral superó por primera vez el 40 %. Esto permitió incorporar más de 134.000 nuevos aportantes al Instituto de Previsión Social (IPS), superando los 842.000 trabajadores privados cotizantes.
Los efectos también aparecen en los indicadores sociales. Según la Encuesta Permanente de Hogares Continua, la pobreza total cayó hasta 16 % durante 2025, mientras que la pobreza extrema descendió a apenas 2,4 %. En términos concretos, más de 213.000 paraguayos lograron salir de la pobreza y otras 81.155 personas dejaron atrás la pobreza extrema en un año.
Estos resultados responden principalmente al mayor dinamismo del empleo, la recuperación de la actividad económica y los programas sociales que lleva adelante el Gobierno.
Y cuando la economía crece, también aumenta el consumo de las familias. En ese sentido el Banco Central del Paraguay confirmó que el PIB aumentó 5,8 % durante el primer trimestre de este año. Este crecimiento no quedó concentrado en un solo sector. El consumo privado aumentó 5,1 %, lo cual refleja una mayor capacidad de compra de los hogares.
De acuerdo con el reporte del BCP, las familias incrementaron sus gastos en transporte, restaurantes, hoteles, servicios financieros, electricidad, agua, informática y servicios para el hogar. También crecieron las compras de alimentos, medicamentos, combustibles, vehículos, electrodomésticos, equipos informáticos, muebles, prendas de vestir y calzados.
Al mismo tiempo, las empresas continuaron invirtiendo. La formación bruta de capital fijo aumentó 4,9 %, impulsada principalmente por nuevas construcciones, adquisición de maquinarias, equipos industriales y vehículos.
Las exportaciones también acompañaron el buen momento gracias al excelente desempeño de la soja, el trigo, aceites, harinas, productos farmacéuticos y los servicios vinculados a la criptominería.
Respecto a la inflación, el último informe del Banco Central registró una variación mensual de -0,3 %, es decir, una leve deflación, lo cual se traduce que hubo una disminución. Entre los productos que bajaron de precio aparecen frutas, hortalizas, carne vacuna, cerdo, pollo, embutidos, café, yerba mate, azúcar y chocolate. También disminuyeron los precios de los combustibles, vehículos, computadoras y electrodomésticos importados, debido al fortalecimiento del guaraní frente al dólar.
Otro de los efectos menos visibles de una economía estable aparece en el acceso al crédito. Con la obtención del grado de inversión, Paraguay mejoró su perfil de riesgo ante los mercados internacionales. Esto significa que el país puede financiarse a menores tasas de interés, y reduce también el costo del dinero para distintos programas públicos.
El Gobierno impulsa programas sociales como Che Róga Porã, Hambre Cero, y Adultos Mayores, con el fin de mejorar la calidad de vida de los paraguayos. El desafío actual es que esos programas y el crecimiento económico generen aún más empleos de calidad, reduzcan todavía más la pobreza y permitan que más familias sientan el alivio en sus bolsillos.






