Registro de títulos: MEC admite retrasos de hasta 45 días


El escándalo de los títulos universitarios falsos ya genera consecuencias directas en el funcionamiento del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Mientras la Fiscalía avanza con una investigación sobre los registros sospechosos, la cartera educativa reconoce que los controles fueron reforzados y que el trámite de inscripción de títulos se volvió más lento.
El viceministro de Educación Superior, Hermenegildo Cohene, explicó que el sistema no está paralizado, aunque admitió que los procesos ordinarios acumulan actualmente un retraso de aproximadamente 45 días.
Señaló que el MEC recibe actualmente pedidos de informes y requerimientos de la Fiscalía, la Contraloría General de la República, la Comisión Especial del Senado y de los propios interesados. A esto se suma la investigación sobre los títulos falsificados que fueron incorporados al sistema estatal.
Ante este escenario, el ministerio decidió implementar un esquema de revisión humana adicional antes de cargar los documentos al sistema. La intención es evitar que, dentro de los casos que requieren atención urgente, ingresen también títulos cuya autenticidad o trayectoria académica genere dudas.
No obstante, los casos excepcionales pueden resolverse en tres a cuatro días, cuando existen motivos como becas, rendiciones o trámites administrativos que requieren la constancia de registro del título.
El proceso de revisión también produjo cambios dentro del área tecnológica que administra el Registro Único del Estudiante (RUE). Cohene confirmó que ocho consultores fueron desvinculados y que el equipo que trabajaba en el sistema fue trasladado a una estructura dependiente directamente del gabinete del ministro.
Adelantó que el MEC también pretende incorporar tecnología que permita garantizar seguridad, trazabilidad y confiabilidad en cada registro. Para ello, la institución necesita contratar programadores y servicios especializados. Cohene señaló que existen recursos disponibles, aunque algunas contrataciones requieren autorizaciones del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC).
UN “SEMÁFORO” PARA CONTROLAR A LAS INSTITUCIONES
Una de las principales modificaciones consiste en utilizar un sistema de clasificación de las instituciones educativas según el nivel de riesgo detectado.
El viceministro explicó que el MEC está construyendo una especie de “semáforo” de instituciones, utilizando información obtenida mediante auditorías internas y datos proporcionados por la Fiscalía, la Contraloría y la Comisión del Senado.
Las instituciones consideradas de mayor riesgo deberán presentar documentación adicional antes de que sus títulos puedan avanzar en el proceso de registro.
La medida apunta a evitar que una falla detectada en una institución vuelva a repetirse de manera masiva en el sistema.
¿QUÉ PASA CON LOS ESTUDIANTES ENGAÑADOS?
Uno de los principales problemas derivados del escándalo es el perjuicio para estudiantes y profesionales que aseguran haber cursado sus carreras de buena fe y que recibieron documentos que posteriormente fueron considerados irregulares.
Cohene planteó que el Estado deberá buscar mecanismos para ofrecerles exámenes generales de conocimientos y competencias, además de cursos nivelatorios, como una eventual vía para que puedan demostrar su preparación académica.
El viceministro también sostuvo que las propias empresas deberán asumir un papel más activo en la verificación de la formación académica de los profesionales, como por ejemplo tomar exámenes cuando recluten nuevos trabajadores.






