Tirzepatida paraguaya, en el centro de la disputa por precios y regulación en Brasil


El acceso a la tirzepatida producida en Paraguay volvió a generar tensión en Brasil. El diputado federal Fausto Pinato cuestionó ante la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados las restricciones impuestas por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) a los productos elaborados en Paraguay y reclamó una revisión de las decisiones que terminan encareciendo el tratamiento para los pacientes brasileños.
En 2025, Anvisa prohibió la comercialización en Brasil de productos paraguayos conocidos como “canetas emagrecedoras”.
Al respecto, el legislador puso el foco en la enorme diferencia de precios entre ambos países y habló abiertamente de la existencia de un presunto lobby vinculado a la comercialización de Mounjaro, marca bajo la cual se comercializa tirzepatida en Brasil.
Durante la sesión, la Comisión de Salud aprobó una solicitud para realizar una audiencia pública destinada a discutir las decisiones de Anvisa respecto a la tirzepatida producida en nuestro país. El objetivo será reunir a las autoridades regulatorias, representantes del sector, especialistas y pacientes para analizar las restricciones y sus efectos sobre el acceso al medicamento.
Pinato cuestionó el costo que deben afrontar los brasileños para acceder al tratamiento y sostuvo que los productos paraguayos representan una alternativa más económica.
En Brasil, una caja de tirzepatida de 5 mg para cuatro aplicaciones puede alcanzar los 2.355 reales, equivalentes a G. 2 millones. En Paraguay, una presentación similar ronda los G. 369.710.
La diferencia también se observa en otras concentraciones. El producto de 7 mg llega aproximadamente a 3.136 reales en Brasil, unos G. 3 millones, mientras que en Paraguay se comercializa alrededor de G. 746.000. En el caso de 10 mg, el precio brasileño puede alcanzar los 3.601 reales, cerca de G. 4 millones, frente a unos G. 662.340 en Paraguay.
Esta brecha convirtió al medicamento en uno de los productos más buscados en la zona fronteriza y, al mismo tiempo, abrió un escenario de contrabando, comercio irregular y falsificación.
Pinato sostuvo que combatir la falsificación de medicamentos es necesario, aunque cuestionó que ese argumento sea utilizado para bloquear el acceso a productos que son requeridos por los pacientes con obesidad y diabetes.






