EEUU ubica auge de Marset en Paraguay durante gobierno de Abdo

Tío Rico y Marset, de un lado; Giuzzio y Abdo, del otro, emergen como responsables de un esquema cuyo costo para el país será muy alto.FOTO: ARCHIVO

La acusación de la Fiscalía de Estados Unidos contra el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset fija un punto clave en el mapa del crimen organizado: Paraguay. Y más aún, ubica el periodo de mayor expansión de sus operaciones entre 2019 y 2021, es decir, en plena administración del entonces presidente Mario Abdo Benítez.

El documento presentado ante el Tribunal de Distrito del Distrito Este de Virginia señala que el narco Senastián Marset inició y consolidó su estructura criminal en Paraguay y la región desde noviembre de 2019, extendiendo sus actividades hasta al menos parte del 2021. Ese tramo coincide directamente con el mandato presidencial de Abdo (2018-2023) y el acelerado crecimiento del narcotráfico en nuestro país.

Durante ese periodo, Paraguay se posicionó como un centro logístico estratégico para el envío de cocaína desde Sudamérica hacia Europa. En apenas 16 meses, entre 2020 y 2022, se habrían enviado más de 42 toneladas de droga al continente europeo.

El pico se registró en 2021, con aproximadamente 32.000 kilos de cocaína exportados desde territorio paraguayo hacia puertos del Viejo Continente. Este volumen evidencia la capacidad operativa que tenían las organizaciones criminales durante la administración abdista.

Esto fue posible mediante las sospechosas medidas que se tomaron en el Gobierno anterior. Una de ellas fue la llamativa decisión adoptada en 2020 por el entonces ministro de la Senad, Arnaldo Giuzzio. A través de una resolución, dispuso el desmantelamiento de la Dirección de Investigación Aérea, Fluvial y Terrestre (DIAFT), unidad encargada de fiscalizar directamente los puertos privados.

Esta medida implicó el retiro de los agentes especializados de las terminales portuarias, dejando sin presencia estatal uno de los principales puntos de salida de contenedores. Coincidentemente, ese vacío de control se produjo en el momento de mayor auge del tráfico de drogas hacia Europa.

La acusación estadounidense también detalla el alcance global de la estructura liderada por Marset. Según la investigación, la organización operaba en varios países, entre ellos Bolivia, Uruguay, Brasil, Bélgica, Países Bajos y Portugal.

Además del tráfico de cocaína, se le atribuye el uso de bancos en Estados Unidos y Europa para el lavado de millones de dólares provenientes de estas actividades ilícitas, con lo cual consolidaba un esquema transnacional de gran escala.

Actualmente, Marset se encuentra detenido en una cárcel de Virginia, tras haber sido capturado en Bolivia y trasladado por los agentes de la DEA el pasado 13 de marzo.

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