Más que comida: Hambre Cero da empleo a madres y fortalece al campo


El programa Hambre Cero en las instituciones educativas no solo está garantizando una alimentación diaria para casi un millón de niños, sino que también está transformando la vida de las familias, al brindar nuevos puestos laborales para las madres y además de nuevas oportunidades para el campo.
En la Escuela Pedro de Llamas (distrito de Trinidad, del departamento de Itapúa), madres como Carmen Gutiérrez, quien además es cocinera contratada por la empresa Belmac, son el alma detrás de cada plato servido a los alumnos.
Carmen cocina con el mismo cariño y esmero con el que lo haría en la casa para su hija que cursa el tercer grado en la institución. Como ella, muchas otras madres encontraron en este programa una oportunidad laboral digna, con condiciones justas y acceso a seguridad social por primera vez en sus vidas.
Las cocineras no solo cumplen con estándares de higiene y nutrición, sino que también ponen atención a los detalles para hacer que la comida sea atractiva y deliciosa para los niños. Y puede notarse cuando los platos son del agrado de los niños, ya que algunos tienen sus comidas preferidas.
Esta dedicación se refleja en la satisfacción de los alumnos, quienes no solo reciben una alimentación nutritiva, sino que también disfrutan de cada almuerzo. Los niños están contentos, comen bien y se enfocan más en sus estudios.
El programa Hambre Cero garantiza la cobertura de alimentación escolar en el 100% de los distritos del país, beneficiando a 980.000 estudiantes de más de 7.000 instituciones educativas. Con una inversión anual de 375 millones de dólares, no solo mejora la nutrición infantil, sino que también alivia la economía de miles de familias paraguayas.
Se estima que cada alumno representa un ahorro mensual de 350.000 guaraníes, lo que equivale a 700.000 guaraníes para familias con dos hijos y 1.050.000 guaraníes para aquellas con tres.
Además, el programa impulsa la economía nacional, al crear entre 40.000 y 60.000 nuevos empleos, con 37,5 millones de dólares destinados a la agricultura familiar y 18,75 millones a las MIPYMES, fortaleciendo así a pequeños productores y emprendedores.
APOYO TOTAL AL CAMPO
Con el objetivo de fortalecer la producción agrícola y garantizar el abastecimiento del mercado local, además de proveer alimentos frescos y nutritivos al programa Hambre Cero, Los productores frutihortícolas están recibiendo una importante asistencia por parte del Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Esta ayuda incluye la provisión de insumos esenciales como semillas de calidad, fertilizantes y apoyo técnico especializado.
Los agricultores cuentan con la garantía del Gobierno de que tendrán un mercado seguro para ubicar su producción. Los mismos se muestran optimistas y esperan que esta cosecha no solo beneficie a las familias campesinas, sino que también garantice alimentos frescos y de calidad. Para ello, reciben la asistencia estatal con la provisión de insumos, semillas y apoyo técnico.
Como parte de estas acciones, el MAG avanza con el Plan Piloto de Producción de Tomate en verano, con el propósito de asegurar el abastecimiento de este producto entre los meses de febrero y abril. Esta estrategia involucra a 671 productores de la agricultura familiar, quienes están siendo asistidos en 18 Centros de Desarrollo Agropecuario. En estos centros, los agricultores reciben capacitación y acceso a tecnología para mejorar el rendimiento de sus cultivos.
En total, se distribuyeron 1.200.000 plantas de tomate con kits de fertilización y protección, priorizando a productores con experiencia y la infraestructura adecuada. Esto permite optimizar el desarrollo de las plantas y minimizar los efectos adversos del clima, lo que garantizará una cosecha exitosa.
En paralelo, para proteger la producción nacional y evitar la competencia desleal, se intensificaron los controles contra el contrabando de productos frutihortícolas. Estas medidas buscan evitar la entrada de productos de dudosa procedencia que puedan afectar a los productores locales y distorsionar los precios del mercado.
Con estas acciones, se espera ya no repetir lo ocurrido en el Gobierno anterior, cuando los productores se veían en la necesidad de tirar sus tomates, papas y cebollas ante la falta de mercados para la comercialización de la producción nacional.