Hambre Cero: alumnos asistieron más a clases y mejoraron sus notas, revela estudio


Dos investigadores corroboraron mediante un estudio que el programa Hambre Cero tuvo un efecto positivo en la asistencia de los estudiantes de una escuela pública de Itapúa y que además la entrega del alimento posibilitó el rendimiento académico en las materias de Matemática y Castellano.
Un estudio cuasi-experimental realizado en el departamento de Itapúa reveló que el programa de alimentación escolar Hambre Cero genera un impacto positivo y estadísticamente significativo tanto en la asistencia a clases como en el rendimiento académico en Matemática y Castellano de los estudiantes.
La investigación fue desarrollada por Virgilio Noel Benítez Brítez, secretario de Planificación de la Gobernación de Itapúa y docente investigador de la Universidad Nacional de Itapúa, y Matías Denis Cácaro, coordinador del Centro de Investigación y Documentación de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE).
El análisis comparó dos instituciones urbanas: una escuela pública beneficiada con Hambre Cero (con 109 alumnos) y una escuela subvencionada sin el programa (con 104 alumnos), utilizando la metodología de Diferencias en Diferencias, que permite medir el efecto de una política pública en el tiempo.
Los resultados muestran que los estudiantes de la escuela beneficiada con el programa del Gobierno de Santiago Peña incrementaron su asistencia en 25 puntos porcentuales en comparación con el grupo de control (la escuela subvencionada que no está incluida en el programa). Antes de la implementación, la institución beneficiada tenía 42 puntos porcentuales menos de asistencia que la otra.
En cuanto al rendimiento académico, el impacto también fue contundente. En Matemática, los alumnos beneficiarios mejoraron en promedio 1,18 puntos en una escala del 1 al 5, mientras que en Castellano el incremento promedio fue de 1,05 puntos. Previamente, los estudiantes de la escuela pública registraban desventajas de entre 1,7 y 1,8 puntos frente a los de la escuela subvencionada.
Los investigadores sostienen que el almuerzo escolar funciona como un incentivo directo para las familias, ya que reduce los costos de alimentación y favorece que los niños asistan regularmente a clases. Además, el sistema educativo paraguayo, basado en la evaluación por proceso, requiere presencia constante en aula para la entrega de trabajos y actividades, lo que ayuda a explicar la mejora en las calificaciones.
El estudio incluyó un análisis adicional incorporando la variable distancia entre vivienda y escuela, comprobándose que los efectos positivos del programa se mantienen estables. Esto sugiere que la ubicación geográfica no explica los cambios observados.
No obstante, los autores advierten que los resultados no deben generalizarse automáticamente a todo el departamento ni al país, debido al tamaño reducido de la muestra. Por ello, recomiendan ampliar futuras investigaciones a más escuelas y por períodos más largos para confirmar la sostenibilidad de los efectos.





