Gobierno de Abdo usó el BCP a su antojo: Palos a los adversarios, complicidad con lavadores.

Durante el Gobierno de Mario Abdo Benítez, instituciones como el Banco Central del Paraguay (BCP) fueron utilizadas a conveniencia de la administración de turno, a favor de los amigos del poder y en contra de los adversarios. El reciente fallo de la justicia deja en evidencia cómo se torcieron las leyes para perseguir a los opositores, mientras en otros casos se apañaban las irregularidades.

El fallo de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que dispuso que quede firme la anulación de las sanciones impuestas por el Banco Central del Paraguay (BCP) al Banco Nacional de Fomento (BNF) por las operaciones de su cliente Darío Messer, constata que en la administración anterior se torcieron las leyes, y certifica un completo manejo político de la institución por parte de los funcionarios leales a Mario Abdo Benítez.

El BCP, que había mantenido su autonomía frente a la política durante varios gobiernos, se vio comprometido bajo la gestión de Abdo Benítez. La reciente resolución judicial expone que las sanciones aplicadas por el Banco Central al BNF no se basaron en lo que establece la ley, confirmando un uso político de la institución.

El odio político y el afán de persecución política logró corromper una institución que estaba blindada del manoseo político hasta que llegó Mario Abdo Benítez al poder. El manoseo político se denota todavía más al comparar cómo actuó la banca matriz con el caso Atlas.

En un episodio bochornoso, que afectó severamente la imagen del Banco Central, la Superintendencia de Bancos, a cargo de Hernan Colmán, se negó a proveer información relevante al Ministerio Público en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero que afectaba la banco Atlas, propiedad de la familia Zuccolillo.

Tras la injustificada negativa de Colman, el juez penal de garantías Humberto Otazú autorizó allanar las oficinas de la Superintendencia de Bancos advirtiendo que la postura de la institución ponía en riesgo el proceso de evaluación de Paraguay en Gafilat y que el funcionario responsable se exponía a un proceso penal por el hecho punible de obstrucción de la investigación penal.

A la par de esta actuación, el Banco Central aplicaba sanciones irregulares, tal como consideró la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, instancia que confirmó un fallo a favor del Banco de Fomento para dejar sin efecto la multa impuesta en la administración anterior.

La política de manoseo y actuaciones arbitrarias por fuera de ley en el Banco Central durante la presidencia de Mario Abdo terminaron destruyendo la autonomía de la institución durante ese periodo. En complicidad con los lavadores de dinero y operativos de blanqueamiento, mientras perseguía a los adversarios, la administración anterior hizo uso a su antojo del BCP en perjuicio de la institucionalidad.

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