Chats revelan vínculo entre Marset y Vinicius, el amigo narco de Giuzzio


Chats extraídos por la Fiscalía brasileña del celular de Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua exponen cómo operaba el vínculo con el uruguayo Sebastián Marset, ambas piezas clave del narcotráfico en Paraguay que actuaron muy de cerca de las autoridades del Gobierno anterior.
Tras la captura de Marcus Vinicius en febrero del 2021 en Brasil, la Policía Federal extrajo todo tipo de información contenida en su celular. Por ejemplo, una parte de los mensajes recuperados del teléfono fue enviada a la Fiscalía y la Policía paraguaya, tras lo cual se descubrió que tenía contacto directo con el entonces ministro del Interior, Arnaldo Giuzzio.
En la extracción hecha por Brasil, también se recuperaron varias conversaciones que Marcus mantuvo con el narco Sebastián Marset.
El 6 de agosto de 2021, Marset escribió: “Hola hermano, cambié el número hace unos días”. Marcus Vinicius le contestó mediante un audio que “un teléfono es para cada uno”, probablemente mencionando que es para cada situación.
En otro audio, el brasileño agregó: “Perfecto hermano, coloqué a nuestro amigo para conversar con Morocho”.
Los mensajes continuaron con la misma lógica. Marset consultó a su amigo si “estaba todo bien” y le explicó que cambió de número por seguridad. Vinicius respondió: “Súper, súper”, y le dijo en portugués: “Es mejor hacer eso siempre”.
En un siguiente mensaje le escribió: “Hermano, cualquier cosa estoy por aquí para lo que necesites”. Marset le agradeció a su “hermano”, ante lo cual Vinicius envió un sticker de Jesús en posición de oración.
Estos mensajes evidencian que Marcus Vinicius era parte del círculo cercano de Marset y de la red de tráfico de cocaína que utilizaba Paraguay como plataforma hacia Europa.
A la par que mantenía contacto con Marset, el brasileño tenía una relación estrecha con el entonces ministro Arnaldo Giuzzio, a quien Vinicius le prestó una camioneta blindada para un viaje personal a Brasil y mantenía conversaciones para tratar de acceder a licitaciones estatales, durante su gestión al frente del Ministerio del Interior.
Por estos favores del narco brasileño, Arnaldo Giuzzio enfrenta un juicio oral y público ante la sospecha de haber cometido el delito de cohecho pasivo agravado.
Tanto Marset como Vinicius fortalecieron su negocio durante la administración anterior al relajarse los controles y permitir que Paraguay se convierta en un exportador de droga. La justicia ahora debe ir tras cada uno de los funcionarios del gobierno de Mario Abdo Benítez que facilitaron el fortalecimiento del ilícito y generaron un daño tremendo al país con el auge de la narcoexportación.
Los responsables del gobierno anterior tienen que rendir cuentas ante la justicia por la alevosa complicidad y la negligencia con la que actuaron ante un esquema de tráfico de drogas que operó a sus anchas en el territorio nacional. Abdo y sus exministros tienen la obligación de explicar sobre cada una de las llamativas decisiones que tomaron durante su periodo.





